La crisis afecta a la creatividad de Citroën

Siempre digo que por muy gracioso o preciossssísimo que sea un anuncio, si al final no te quedas con la marca y no eres capaz de decirle a tus amigos: ¿Has visto el anuncio tal, de la marca cúal?, esa publicidad no vale para nada, es decir, una inversión de recursos totalmente inútil para una marca.

Hace unos días he visto por primera el spot del que va este post. Aparece una imagen en blanco y negro de un famoso hablando en inglés con subtítulos en castellano y al final de la charla, presentan un coche. Mi primera impresión fue: “ah! es otra versión del anuncio de BMW (be water my friend)”. Pues no!, resulta que es un Citroën, el nuevo Citroën DS3.

Las siguientes cinco veces que lo he visto, ya sabía que no un BMW, pero no recordaba de quién era ese spot. Me costó más de siete veces para recordar que era el de Citroën DS3.

Creo que a la hora de hacer una campaña de comunicación hay que valorar las similitudes con otras de la competencia, para no caer en confusiones que enturbien el mensaje que se quiere hacer llegar al cliente potencial. Sobre todo las impresiones negativas que se puedan crear en él, ya que al ver el spot estás esperando una marca y te aparece al final otra, creando quizá la sensación de que te han intentado engañar haciéndose pasar por la competencia para atraer tu atención.

En este caso, creo que el concepto gráfico es excesivamente parecido entre las dos campañas, afectando negativamente a la última, Citroën. Supongo que BMW estará muy agradecida porque otra marca siga transmitiendo la experiencia BMW entre la gente, sin pagar un duro.

En fin, Be creative my friend!