
¿Practicas el Mindmapping? Si todavía no, presta atención porque este método de organización visual de la información te puede sacar de más de un apuro a la hora de diseñar una web, una campaña, un logo… o de decidir a dónde ir de vacaciones.
La técnica del Mapa Mental surge de la investigación científica sobre la creatividad y la inteligencia, y se basa en la idea de que nuestro cerebro tiene un funcionamiento natural que, al ser representado gráficamente, se parece bastante a un diagrama en forma de neurona. Según su inventor, Tony Buzan, al dibujar así nuestra red de pensamientos, nos es más fácil generar nuevas ideas y asociaciones y obtener soluciones creativas.
Para confeccionarlo se parte de una idea central y se van añadiendo sus elementos clave alrededor. Después, se incluye toda la información adicional, da igual en qué orden, lo que se te ocurra, sin pensar demasiado. Una vez que está todo, hay que unir conceptos con flechas, enlazando aquello que guarda relación y añadiendo los elementos que sean necesarios. Puedes llegar tan lejos como quieras, se trata de conectar entre sí lo que ronda por tu materia gris sin pudores, como en una tormenta de ideas. ¿En qué se diferencia de los esquemas de flujo “de toda la vida”? En que en esto las palabras no son imprescindibles, para establecer las relaciones entre ideas puedes utilizar iconos, imágenes, colores… lo que quieras.
Y si eres de los que pasan del papel y los plastidecores, en la red existen un montón aplicaciones gratuitas online y open source para múltiples dispositivos que además te permiten agregar a otros usuarios y crear mapas colectivos. Un buen sitio por donde empezar: Mindmeister





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