A la hora de actualizar nuestro sistema, siempre tenemos miedo al ¿qué pasará?.
En mí caso, tengo por costumbre poner a prueba el sistema para ver cuanto tiempo tardo en cargármelo. Como me gusta hacer experimentos con gaseosa, a poco de salir actualicé en uno de nuestros equipos de un OSX Snow Lepard a el nuevo OSX Lion.
Había escuchado pestes sobre este nuevo sistema, pero la verdad es que la experiencia de usuario fue muy positiva. Quizá si no tienes un TrackPad cambie el cuento pero todos los gestos que ha integrado Apple son muy cómodos para navegar. Bueno esta experiencia duró poco, ya que al cabo de una semana el sistema empezó a colgarse con pantalla crash incluída, como la famosa azul de Windows.
Lo más probable es que, a causa de no instalarlo desde cero, si no que lo instalé por encima del Snow Lepard, estos cuelgues fueron cada vez a más, hasta diez diarios. Este fue el comienzo de mi odisea con Lion, ya que empecé a comprobar las incompatibilidades con ciertas aplicaciones y lo difícil de instalar el Snow Lepard de cero. El Lion quedó olvidado, aunque probablemente lo volveré a instalar en breve.
Para los que tengáis dudas si migrar a este nuevo sistema, os animo a hacerlo, y para estar más seguros podéis ver en este enlace un lista muy interesante de aplicaciones incompatibles con OSX Lion y iOS5.
Ánimo!




